La Cámara de Cuentas: Conclusiones y Sugerencias.
ECONOMISTA DE PROFESION.
Después de escribir en forma consecutivas cuatro artículos anteriores, en los cuales se trataron los temas del valor histórico de la Cámara de Cuentas en la República Dominicana, el objeto, ámbito de acción y sus atribuciones, así como el peso de su jerarquía, y el rol que le corresponde desempeñar en el Sistema Nacional de Control y Auditoría, además de sus políticas, normas y su papel en la buena ejecución de los recursos públicos, vamos a presentarles las conclusiones y sugerencias sobre los temas en cuestión.
En la aplicación de las Políticas, Normas y el buen desempeño al frente del erario, el Congreso Nacional fue vasto, amplio y preciso, en no dejar flancos para prevenir, en su correcto proceder y castigar la estafa de las cosas públicas a través de la Ley No. 10-04, y el constitucionalizar también el Sistema Nacional de Control y Auditoria del Estado dominicano, siendo la Cámara de Cuentas la institución de mayor jerarquía.
Las licitaciones en las diferentes instituciones públicas, deben informarse formalmente a la Cámara de Cuentas, donde la presencia de un miembro de ésta, sea de alta prioridad, por lo cual es muy importante que se cree en la misma, el Departamento de seguimiento y supervisión en las licitaciones que se involucra al erario.
No deben permitirse las acciones negativas frente a los recursos públicos, y de darse las mismas, sus respectivas consecuencias deben ser diligentes, siempre acorde al rango del incumbente y a la dimensión del hecho, dentro del ámbito de las leyes, obviamente.
A la Cámara de Cuentas deben buscárseles más mecanismos de apoyos legales e institucionales para que sea respetada y temida al mismo tiempo, aunque nunca con excesos o abusos, pero si con firmeza, ahí descansa el sentido de su valor Jerárquico en el Sistema Nacional de Control y Auditoría.
En las diez primeras instituciones que manejan los mayores montos presupuestarios del Estado, las auditorías de la Cámara de Cuentas deben ser una condición sine qua non en sus informes de auditorías a las ejecuciones de los presupuestos anuales.
La Cámara de Cuentas debe fortalecerse acorde con el tamaño del Estado y de cómo ha ido in crescendo el Presupuesto Nacional, el número de instituciones, comisiones, patronatos y consejos, incluyendo a los ayuntamientos, para que ésta tenga capacidad abarcadora con calidad, donde sus ojos preventivos, protectores y de tramitar los castigos cuando el caso lo amerite, cubran todo el aparato estatal, o, a quien o quienes participen en sus transacciones financieras.
El portal digital de la Cámara de Cuentas, deben convertirlo en el espejo de la ejecución presupuestaria de cada institución, donde el acceso a las informaciones del manejo del erario sea tan claro y de una sencillez para prácticamente iletrados, que se explique solo.
Finalmente, para garantizar el permanente servicio de protección en sentido lato o amplio al erario, después de consensuado, el presupuesto que se requiera en la Cámara de Cuentas, no debe ser limitado, esto representaría más una inversión que un gasto; los beneficios y ahorros para el país serían significativos, tanto en lo social como en lo económico.
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